Acompañamiento Filosófico

Asesoramiento Filosófico

El Acompañamiento Filosófico (mal llamado “asesoramiento”) es un diálogo profundo que mantiene un filósofo práctico con su interlocutor para que éste profundice en la comprensión de sí mismo, con el fin de obtener mayor claridad mental, repensar la realidad de forma rigurosa y racional, salir del sufrimiento, encontrar sentido existencial y fluir en el proceso de la vida. Para ello se hace énfasis en el pensar amplio, profundo y racional, de manera lógica, pragmática, analítica, crítica, incluso lateral.

“Entre el 90% y 95% de la población mundial no sabe pensar”

Dr. Robert Schwartz (Universidad de Harvard)

La Praxis Filosófica no substituye a la psicología, ni a la psiquiatría, al igual que éstas tampoco pueden substituir la práctica filosófica, simplemente porque son enfoques metodológicos e ideológicos distintos, donde la filosofía práctica destaca fundamentalmente en los aspectos ya mencionados. Aunque el Asesoramiento Filosófico tiene incuestionables efectos terapéuticos, no se enfoca primordialmente como una terapia al uso, sino como un sistema de autoconocimiento dialogado con vistas a la realización personal.

Es importante destacar que al igual que la Piscología no es una ciencia unívoca sino que hay distintas escuelas, cada una con una metodología, enfoque, técnicas y praxis distintas (conductismo, cognitivo-conductual, terapia transaccional, psicología humanista, estructuralismo, Gestalt, psicoanálisis, etc.), con el Asesoramiento Filosófico sucede lo mismo. Las líneas de trabajo más que por escuelas se dividen por filósofos creadores de su propio método: Gerd B. Achenbach (Alemania), Mónica Cavallé (España), José Barrientos (España), Oscar Brenifier (Francia), Ran Lahav (Israel), Lou Marinof (EE.UU), etc.

Finalmente también aclarar que el Asesoramiento Filosófico también recibe los nombres de: consulta filosófica, orientación filosófica, consejería filosófica,  y counseling filosófico. Al interlocutor se le suele llamar también: asesorado, consultante o usuario, pero nunca ‘paciente’ pues la praxis filosófica no considera enfermos ni trastornados a sus usuarios, sino personas “normales” con problemas –como todo el mundo-  que quieren saber más sobre sí mismos para alcanzar mayores grados de bienestar, autosuficiencia y realización personal.

El Asesoramiento Filosófico es una profesión que procede de la Filosofía entendida como arte de vivir. De hecho, así es como nació en la antigua Grecia y se desarrolló como Cura sui (el cuidado de uno mismo) en la antigua Roma hasta que, a partir de la Edad Media, coge protagonismo absoluto la filosofía especulativa que es la encauzada a la construcción de sistemas explicativos del mundo y que se enseña en las universidades pero ajena al propio desarrollo personal. Salvo excepciones, no es hasta 1982 que el filósofo alemán Gerd Achenbach retoma la antigua concepción grecoromana de aplicar la Filosofía a la vida cotidiana para procurar la felicidad, la imperturbabilidad, la autorrealización personal y una vida virtuosa (ética).

“La Filosofía tiene como finalidad la formación del hombre práctico, el saber para la vida real y la preparación de actitudes que lo guíen en la vida y lo conduzcan al éxito”

Isócrates (Discursos)

El Filósofo Asesor es un profesional (un doctor o graduado en Filosofía que además se ha formado en uno o diversos enfoques de Asesoramiento Filosófico) que ofrece una relación de ayuda para que el asesorado se conozca a un nivel profundo con vistas a mejorar su vida. Mediante un diálogo profundo aborda las dificultades y problemas vitales del asesorado (desde problemas personales hasta inquietudes relacionadas con el ámbito social, profesional, cultural y existencial), con la intención de clarificar y desarrollar su filosofía de vida. El filósofo facilita la reflexión profunda conjunta y no ofrece una terapia alternativa sino una alternativa a la terapia, ya que en la mayoría de las veces no hay nada que “curar” sino sólo orientar, resolver o simplemente reflexionar. Las bases para el diálogo son el sentido común, la empatía, la capacidad de autocrítica y la honestidad.  Se acompaña al asesorado en un marco de libertad y seguridad a través de un diálogo que propicie la apertura necesaria para que salgan a la luz las causas más profundas (esquemas) que originan su malestar vital y poder resolver el problema desde la raíz.

“El ser humano para vivir tiene que pensar, le guste o no. Si piensa mal, esto es, sin íntima veracidad, vive mal, en pura angustia, problema y desazón. Si piensa bien encaja en sí mismo -y esto, encajar en sí mismo, es la definición de felicidad- .”

Ortega y Gasset (A cerca de Galileo)

¿POR QUÉ UN ACOMPAÑAMIENTO FILOSÓFICO?

Todo el mundo piensa, pero mucho de nuestro pensar es arbitrario, distorsionado, parcializado, desinformado o prejuiciado. Sin embargo, nuestra calidad de vida y de lo que producimos, hacemos o construimos depende, precisamente, de la calidad de nuestro pensamiento. El pensamiento de mala calidad cuesta tanto en dinero como en calidad de vida. La excelencia en el pensamiento, debe aprenderse y ejercitarse de forma sistemática. Los filósofos asesores te ayudamos a conseguirlo.

El acompañamiento o asesoramiento filosófico no es otro enfoque psicológico, no es una terapia, no damos consejos, no nos dedicamos a escuchar, ni diagnosticamos, y por supuesto no asesoramos (aunque se nos llame “asesores”), de ahí que yo prefiera llamarlo “acompañamiento” filosófico. Nuestra labor es hacer preguntas apropiadas que hagan a nuestro interlocutor tomar conciencia de sus puntos ciegos, de comprender(se), aceptarse, y de ser autocrítico para después tomar, por sí mismo, las mejores decisiones con sus consecuentes acciones.

“Filosofía es la búsqueda de la verdad como medida de lo que el hombre debe hacer y como norma para su conducta.”

                                                                                                      Sócrates


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